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No sé si os ha pasado alguna vez, estar en ese momento, en el momento del Impasse, en que ya no eres lo que eras y todavía no sabes lo que eres ahora.

Es una sensación que en mi caso aglutina un amplio abanico del continum que va del sufrimiento al placer, del dolor a la gustera. Todo depende de cómo yo sea capaz de relacionarme con ello, esto lo sé ahora, hace un tiempo pensaba que dependía de lo que me acontecía en ese momento y de cómo yo era capaz de encararlo, venía de fuera. Aprender que cómo veo las cosas depende de la decisión que tomo en cada minuto de mi vida, que está dentro, fue todo un descubrimiento.

Al principio se apoderó de mi el miedo a equivocarme con una sensación de protagonismo en mi propia vida que me ayudó a entrar de pleno a habitar mi cuerpo y mi día a día como nunca antes lo había hecho. Anteriormente solía fantasear, proyectar y huir al futuro o al pasado para eludir lo que de verdad me estaba pasando en aquel momento. Cuando fui consciente de ello y pude sentirlo de verdad, el miedo se transformó en una profunda sensación de Responsabilidad para conmigo misma y con mi vida que actualmente es lo que me ha dado alas. Siento que ser consciente de que decido cada día cómo quiero relacionarme con lo que me pasa, al final, ha sido liberador y me ha descargado de la culpa, la vergüenza i el ‘no sé’.

He estado allí, varias veces, unas sin saberlo y otras sabiéndolo, saber es más llevadero para mi gusto. Es una sensación de abismo, de estar al borde de un acantilado con la punta de los pies todavía rozando la tierra y al borde de la nada. Sin valla ni puerta ni camino delante, simplemente el vacío extendiéndose por doquier y ofreciendo una estampa dantesca y repleta de oportunidades que en ocasiones pueden sonar a desafíos. He estado allí, en ese momento en que cuando he querido mirar atrás ya no he podido reconocer lo que había y he sentido que se había esfumado en el recuerdo lo que había sido, y he pensado “ya no soy lo que era, ya no me encuentro cómoda estando donde estaba, haciendo lo que hacía, pensando lo que pensaba…” y no es ni mejor ni peor, simplemente es diferente. He estado allí, y lo que me ha resultado más difícil estando en el Impasse ha sido no poder saber lo que iba a ser a partir de entonces. Cuando he estado al borde del acantilado y he visto la caída, pero no el final…es de vértigo. Y he sentido ese vértigo, no saber a dónde me dirigía, no saber con exactitud cómo acabaría siendo, qué acabaría haciendo, cómo sería mi nueva forma de estar en el mundo y de relacionarme con él. Y es en este momento del Impasse, al borde del vacío y de un mar de posibilidades que he sido capaz de soltar, de dejar ir el control y de confiar en mí y en la vida. Y sin planearlo ni buscarlo ni siquiera imaginarlo, me han salido las alas.

Fue en un momento de Impasse y tras años de gestación que nació Sine Grow, di a luz el Proyecto que actualmente refleja mi actual mirada del mundo y que responde 100% a esa sensación tan efímera de cuando estoy exactamente donde quiero estar, haciendo lo que siento que he de hacer.

Y asumo la responsabilidad de decidir a cada momento, y tomando mis miedos de la mano conscientemente me comprometo a ofrecer al mundo y a la vida mi mejor e imperfecta versión.

Y es desde aquí que me comprometo a acompañar, desde el respeto y el amor, como también han hecho conmigo, a aquellas personas que decidan conscientemente comprometerse con su propia vida y su bienestar. Será un placer estar allí de nuevo, donde he estado, en el impasse, con la punta de los pies sintiendo el vacío. Ese vacío que viene del proceso y suele ser preludio de nuevas miradas.

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